15 de noviembre de 2006

13 de noviembre de 2006

Desde luego, es increíble el tiempo que estamos disfrutando este otoño. Y es que parece que estamos en verano. Tal es así, que este sábado hemos aprovechado para ir a comer a una terracita de Sada. Imaginaos en pleno mes de Noviembre el gustazo que da estar comiendo en una terracita a pleno sol, una buena ración de pulpo seguida por una buena churrascada…. Y todo en mangas de camisa y pasando calorcito….

…en la gloria, vamos…

Y después toda la tarde para ver el Feiron. Y pedazo feiron: desde las 5 de la tarde hasta las 8 de la noche mirando puestos. Eso si, mucha cantidad y poca (o ninguna) calidad. Como que terminamos todo el recorrido comprando solo un par de colonias. Pero bueno, por lo menos pasamos una tarde de risas…

Como siempre, las fotos del finde, aquí.

9 de noviembre de 2006


¿Cómo saber si ella tiene ganas?

Tener relaciones sexuales es difícil, siempre. Cuando tienes pareja piensas: “¡Por fin voy a tener sexo cuando yo quiera!”. ¡Mentira! Eso de las relaciones sexuales estables es una leyenda. Es difícil que se dé que ella tenga ganas y que tú tengas ganas, y que cuando tú tengas ganas, ella sepa que tú tienes ganas y tú sepas que ella tiene ganas...

Yo, por necesidad más que nada, me he convertido en un experto en interpretar este tipo de señales. Veréis: si estás en el sofá y cuando va a acostarse te dice: - Me voy a la cama, no tardes.

Eso quiere decir: “Me voy a acostar sin bragas”. Pero si ella se acuesta y te dice: - Yo me voy a la cama, cuando vengas haz el favor de no hacer ruido.

Amigo mío... coge una revista y sedúcete a ti mismo.



Hay palabras mágicas que ella suele utilizar para dejar claras sus intenciones. Por ejemplo, la palabra “siesta”. Si ella después de comer te dice: - ¿Nos echamos la siesta?

Está claro: “sí está”.



Hay que estar muy atento a cómo se viste cuando se acuesta. Si se coloca los calcetines y el esquijama con pelotillas te está diciendo que no quiere saber nada de tus pelotillas...



Yo creo que, con esto del sexo, las personas funcionamos un poco como los teléfonos móviles: que se supone que sirven para que estemos comunicados siempre, pero a veces tú lanzas un mensaje y ella no está operativa; otras te lo lanza ella a ti, y resulta que tú estás comunicando.



Si un día anodino, como por ejemplo el martes, tu chica sin venir a cuento te pregunta por Zidane:

- Oye, ¿y cómo va lo de Zidane?

Está claro... ¡¡¡Quiere... que le introduzcas el PIN!!!



Hay otras señales más sutiles. Hay que estar muy atento a cómo te llama cuando llegas a casa. Si entras por la puerta y escuchas tu nombre tres octavas más agudas de lo normal (En vez de oír: “Hola Manel”, oyes: “¡Hola Maneeeeel!”), prepárate. Va a estallar el obús. Te va a hacer como en el anuncio de Jazztel: “¡Otro...! ¡Otro...! ¡Otro más...!” Lo malo, cuando te pasa esto, es que tú, al segundo, te quedas sin batería.



Si cuando se está arreglando para salir te dice: “¿Me ayudas a subirme la cremallera?”, en realidad te está diciendo: “¿Cuándo volvamos... también me la bajarás?”. Es decir, ella está a tope de cobertura.



Pero atención, porque el momento de subirle la cremallera es muy delicado. Si la pellizcas sin querer, se acabó lo que se daba. Se dará la vuelta y te dirá: “¿Qué piensas? ¿Qué estás cerrando una maleta? ¡Serás bestia!”. Y conectará el buzón de voz. Ya puedes llamar, ya...



La postura que ella coge cuando se mete en la cama es otra forma de saber si está operativa o no está operativa. Si se mete en la cama y se enrolla como una oruga... no te esfuerces, tiene el terminal apagado.



Pero si por el contrario, se tira boca abajo y mueve el culete como el pato Donald al andar... ¡Atención, tienes una llamada en espera!



En cualquier caso, con móvil o sin él, el momento clave sin duda es el sábado. Porque el sábado por la noche tú sabes que toca. Y con esa ilusión te metes en la cama. Pero puede pasar que, de repente, apague la luz y diga:

- Buenas noches.

- ¿Cómo que buenas noches? ¡Pero si es sábado!



Te dan ganas de levantarte a por el calendario y decirle: “Mira... Mira... ¡Mañana rojo!”. Hombre, por favor... Yo creo que, como hay mucha despistada por ahí, deberían decirlo en las noticias: “Y terminamos recordándoles que hoy es sábado... Mañana rojo”.

Sin embargo en vez de ir a por el calendario, lo que hacemos la mayoría de los tíos es poner en marcha la operación gusano: acercarnos a ella reptando por la cama, como sin querer, hasta que nos acoplamos. La abrazamos y empiezas a tontear con la mano, que si le acaricias la cadera, que si ahora la tripita... y empiezas a subir y a subir, a ver si ella reacciona. Y sí que reacciona, sí. De pronto te coge la mano y te dice:

- ¡Qué bien estamos así! Yo no necesito nada más.

Y te quedas con las ganas. Esperando la próxima señal. Habrá que tener... la antena sacada

8 de noviembre de 2006

Ya se va perfilando poco a poco el panorama de cenas navideño: Ayer por la mañana se paso Dani por la oficina para desayunar y empezar a hablar de los planes de cara a la Navidad. Seguramente este año "adelantemos" un poco la cena de Navidad, aprovechando que seguramente para finales de mes (este de Noviembre) Mariano se venga a pasar unos días de vacaciones a Coruña. Sería la primera vez en muchos años que nos volvemos a juntar todos (con la excepción de Marcos, claro) para celebrar la Navidad…

Aunque por otra parte, quizás en esta ocasión sea Kafú el que desaparezca del panorama navideño. Según me ha comentado Dani, ya lleva alrededor de un mes en Barcelona. Parece que ya le han concedido destino (aprobó las oposiciones a Hacienda) y le ha tocado allí… Bueno, una vez confirmado que Mariano viene a finales, hablaremos con el para ver si hay posibilidad de que también asista.